Portugal es el país vecino que menos conozco y que antes de visitar menos me atraía. He necesitado unas cuantas guías de viaje, relatos de amigos y haber estado allí para enamorarme. El norte de Portugal es muy bonito y diferente a la vez de los lugares que he visitado. Su arquitectura, gastronomía y su tiempo lo hacen un sitio diferente, un lugar de desconexión al que hemos sucumbido muchos durante el último año.
Porto es la segunda ciudad más grande de Portugal. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996, el cual es sumamente precioso para perderte por sus calles y transportarte a otra época. Porto es una ciudad para pasear, para perderte por sus calles y sumarte a los lugareños. No es una ciudad para estresarse, más bien lo contrario. Hay que disfrutarla relajadamente. La gran diferencia con otras capitales europeas es que no tendremos miles de monumentos o museos que visitar. Porto es una ciudad de relax, de pasear, pararte a tomar un café a media mañana y sentarte a tomar una cerveza mientras disfrutas de la puesta de sol.