Tener un cabello fino y sedoso parece que sea una odisea para la mayoría de las mortales. Los anuncios de champús y acondicionares con melenas de infartos, ondas perfectas, cabellos sin encrespamiento distan mucho de la realidad. Solo hace falta un poquito de humedad para que salga nuestro otro yo y se apodere de nuestra melena perfecta y sedosa con la que salimos de casa. Horas y horas de secador, moldeado y planchas se van al traste. Y claro, tanto calor hace que nuestro cabello sufra como el que más: deshidratación y falta de brillo se convierten en nuestro principal problema.